Aprenda más sobre los diferentes tipos de piel y la influencia de los factores externos e internos sobre su condición.

 

La piel madura tiene una apariencia más seca y quebradiza. Pierde cada vez más humedad y se vuelve menos elástica.


Más del 50% de la población tiene piel sensible. Los síntomas de la sensibilidad de la piel varían según la persona, pero también reciben la influencia de los factores ambientales.

La jardinería, las labores del hogar y hasta el trabajo de oficina pueden dañar las manos. La piel de las manos es muy diferente de la de otras partes del cuerpo.


El clima también influye sobre la pérdida de humedad de la piel. Mientras más caliente y seco sea el aire, mayor será la pérdida de humedad y agua de la piel.

Las axilas tienen propiedades fisiológicas especiales dado que su pH es 6.5 (en lugar del 5.5 normal). En este ambiente especial, viven y se desarrollan ciertas bacterias que producen sustancias con un olor penetrante.


La piel sensible y deficiente en lípidos tiene una falta de sebo y lípidos epidérmicos. Esto altera la película hidrolipídica y la función de barrera de la piel.

Aunque la piel de los bebés tiene el mismo número de capas que la piel de un adulto, hay ciertos factores que la hacen especialmente sensible a las influencias químicas, físicas y microbianas, además de hacerla más propensa a resecarse.


La piel seca depende de diversos factores externos (exógenos) e internos (endógenos).

Aunque la Rosácea se diagnostica con mayor frecuencia en las mujeres, tiende a ser más severa en los hombres. Lo más común es que aparezca después de los 30 años de edad, aunque no siempre es así.


Aunque el acné es más frecuente en la pubertad, en años recientes se ha vuelto más común, en especial entre las mujeres.

Una úlcera es un defecto profundo de la piel, que penetra la base de la membrana epidérmica y que se puede extender a la dermis y al subcutis. Las úlceras pueden ser resultado de afecciones como la diabetes.